domingo, agosto 31



"El tiempo entero cabió en ese adiós.
Las campanas de la plaza sonaron indiferentes.
Algunas palomas decidieron quedarse para verme caer.
Los colores se fundieron, al igual que mis dolores.
Las personas murmuraron preguntas de obvia respuesta que el silencio respondió.

Dejé de girar esta maldita tierra.
Me ahogué en vacíos tortuosos.
Un pétalo del olvido tocó mi cuerpo.
Me sostuvo la agonía.
Me enderezó el orgullo.
Miré al cielo y nombré a diez mil demonios.
Desafié al creador a crear un peor escenario.
Metí la mano en mi herida sólo para sentirme vivo de nuevo.
Y te vi.
Tan perdida como siempre.
Dibujando carácter en las personas.
Jugando a tu rayuela sobre el precipicio.
Imaginé el peor de los escenarios.
Te abracé.
Me abrazaste.
Y nos abrazó la locura"

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Suscríbete